Una de esas bodas en las que, si eres invitado, no encuentras un solo momento para tomarte un vino tranquilo. Saskia y Miguel entraron pisando fuerte al coctel con bengalas de humo y desde entonces, con música en directo fue un no parar. Antes de esto pudimos disfrutar de una ceremonia religiosa en la Iglesia de Torrelodones, decorada por Be Water Flores. El vestido de Saskia era de Diego Estrada
La boda fue una mezcla entre tradición y modernidad con una tremenda fiesta con saxofonista incluido.